Sobre la incertidumbre, de Alfredo Taján.
Presentación de “La vida epifita” en Málaga. 10 de diciembre de 2012.

Breve reflexion sobre La vida epifita de Borja Castellano

La incertidumbre enloquece o mata, o ambas cosas. En las relaciones humanas establecer la incertidumbre como regla es situar la cabeza de la persona amada debajo de la guillotina. No es sino un canalla quien mantiene ese dolor y esa traición constante sobre el reflejo de su moneda amatoria. Por eso no resulta insustancial que la novela de Borja Castellano se titule La vida epifita o epífita (del griego epi -sobre- y phyton -planta-), aquella vida que, como una planta, crece sobre la superficie de otra vida, de otra planta, sin obtener de esta su alimento, sin ser parásita, sobreviviendo solo del humus que se deposita entre sus raíces. Las orquídeas, por ejemplo, son epifitas o epífitas, lIamadas también plantas aéreas, pues nunca enraízan en el suelo. Esas bellas flores no tienen los pies en la tierra, resume Borja Castellano, como también me indica una verdad que a veces se olvida, y que se hilvana con esta maxima: “EI amor puede matar”

Tampoco es indiferente la cita de Sándor Márai que el autor ha elegido: “Un hombre -escribe Márai- es capaz de acabar con otra persona si no la deja marcharse, pero tampoco permite que se acerque por completo a él. .. “; precisamente en esta cita fundamenta Borja Castellano más la trama que el argumento de esta novela corta, o como las lIamaba Unamuno, nivolas, en la que los dos protagonistas, un aristócrata ensimismado y una extrana mujer sin historia, fría y taciturna, mantienen una relacion de atracción mutua pero marcada por profundas simas, hondos abismos, impotencias comunicativas, existencia epifita o epífita, es decir, dependiente, construida con silencios y claroscuros fatídicos, liason que esconde un asesinato, el secreto de un testigo, la necesidad de una búsqueda moral que debe abolir los enigmas que Ie impiden cristalizar y desentrañar un acontecimiento decisivo y casi olvidado en el almanaque de la memoria, mucho años atrás.

La vida epifita o epífita es una novela para el paladeo literario, esta redactada con aliento de buen narrador y trufada de una gramática referencial culta e ilustrada, trufada por el amor a los libros, a la lectura, a los objetos bellos, todo ese armazón, toda esa panoplia, que se utilizaba en las buenas narraciones, y que tanto echamos de menos en la actualidad, incluso cuando leemos best sellers que hacen obras maestras a best sellers de los años setenta, y ya no digamos a los de los años cincuenta, convertidos en verdaderos incunables. Pero esta claro que esta novela no es un best selles, ojalá que sí en cuanto a las ventas, aunque en absoluto trate de vender su verdad a precio de rebaja.

Porque de igual manera que en la Declaración de los Derechos del Hombre no se contempla la pureza como una forma de tortura, muchos seres humanos creen, inopinadamente, que el dolor les prestigia, y nada más lejano a la realidad, el dolor y la pureza operan en contra de la sabiduría, tanto es así que la supuesta objetividad de la novela contemporánea no es sino rechazo y envidia a la estructura, al buen hacer y a la crítica, que a pesar de su magia, fue una prolongación del espíritu ilustrado, volteriano, sarcástico y levemente maniático y heterodoxo.

No voy a continuar, el papel de los presentadores debe basarse en el silencio. Mi intención es que hable el autor, para ello quiero formularle un cuestionario de preguntas, todas de muy diflcil respuesta (es broma), aunque antes de dar paso al cuestionario, me gustarla añadir una ultima apreciación: esta novela exuda una atmosfera de retraimiento, unos paisajes en los que se transfiere la incertidumbre respecto al motivo final de la existencia, quiza una diátesis radical, un purgatorio correcto, o por el contrario, una enmienda.

Quiza por eso, y por el ambiguo desenlace, La vida epifita, resuelve con aire de mito, la simple cualidad de ser, lucha constante que sin piedad, y sin una renovada fe en lo metafísico y en lo milagroso, sería muy difícil alcanzar.